EMOCIONANTE SEGUIMIENTO DE LA FINAL DE COPA DEL REY EN VILLAMARTÍN DE DON SANCHO

La victoria del Real Madrid durante la prorroga fue recibida de una manera muy desigual por los aficionados de los dos equipos

La coincidencia en el tiempo de la final de la Copa de Su Majestad el Rey entre el Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona y el miércoles de Semana Santa, para muchos primer día de vacaciones, hizo que los seguidores de ambos contrincantes y del deporte en general se reunieran en los bares del pueblo para ver el encuentro y discutir con el vecino las jugadas más polémicas.
 Tanto unos como otros esperaban con ansiedad el comienzo de este segundo enfrentamiento directo entre los máximos representantes del fútbol español tras el empate del sábado anterior en el que, a pesar de que se produjo un reparto de puntos, el Real Madrid tiró por la borda definitivamente todas sus aspiraciones para conseguir el título liguero. Con la hora establecida para el comienzo del encuentro de las 21:30, era necesario decidir si se posponía la cena (para el día siguiente si es que la celebración se alargaba) algo más de lo habitual, o se adelantaba para
coger un sitio privilegiado desde el que seguir el encuentro.

Treinta minutos antes de que el árbitro hiciera sonar por primera vez el silbato ya no cabía un alma en el Bar Sancho, lugar elegido mayoritariamente por la juventud para sufrir con el clásico. Varias filas de sillas alrededor de las mesas llenas de cervezas, pipas, patatas y algunos “jotabeses”, otra hilera de gente de pie apoyada sobre el futbolín y los de los taburetes justo delante de la barra sobre la que también tuvo que subirse más de uno para poder ver peor que mejor el televisor.

La presión de Mourinho dificultó las cosas en la primera mitad, donde el Barça nunca encontró su juego, también dificultado por las constantes faltas madridistas que interrumpieron el ritmo de toque blaugrana. Casillas apenas tuvo trabajo y Pinto se esforzó en un disparo de Cristiano Ronaldo y estuvo a punto de comerse el
cabezazo de Pepe que fue al palo.

En la segunda mitad despertó el equipo de Guardiola. Messi y Villa obligaron a Casillas a hacer dos buenas paradas. Un gol de Pedro desató la euforia blaugrana por segundos, los que los aficionados tardaron en percatarse que el tanto había sido anulado por fuera de juego.
  • “Golllllllllllllllllllllllll del Barçaaaaaa!!!!!!!!”
  • “¿Cómo que gol? Si estaba en juera de juego, jajaja. No ves que Pedrito está por delante del defensa gilip...... , siéntate anda, que sois unos paquetes.”
  • “Vosotros si que sois paquetes, y no se como no han prohibido todavía a Pepe la entrada en los campos de fítbol, que tiene más peligro que un mono con una pistola.”
En la prórroga, una buena jugada de Marcelo y Di María terminó en centro cabeceado por Ronaldo. La euforia de los madridistas se desató por completo al ver que solo quedaban unos minutos para que finalizara el partido y confirmar con ese gol una victoria que devuelve la Copa del Rey a Madrid 18 años después. La alegría de los merengues al ver como su capitán levantaba la Copa solo fue comparable en ese momento con la que se sintió al ver la recaudación de la caja, ya que no se recuerda los bares del pueblo tan llenos de gente disfrutando juntos con un clásico.
Cabe destacar que desde Villamartín velamos por el juego limpio en el deporte y estamos en contra de todo tipo de discriminación racial en el fútbol, por ello, durante el encuentro no se produjo NINGÚN (o por lo menos no se han podido confirmar) tipo de insulto racista, reproducción de sonidos de animales selváticos o alusiones a insanas costumbres de los jugares.

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