¿SAHELICES O SAELICES? ¿Con o Sin H?

¿Cuantas veces habeis debatido sobre la forma correcta de escribir los nombres de Sahelices del Payuelo o Sahelices del Río?

Parece mentira pero cuando abreviamos y quitamos una letra nos podemos estar cargando un pedazo importante de nuestra historia.  En este caso SAHELICES, con “h” o sin ella, es un resumen tan excepcional de algunos aspectos evolutivos del idioma castellano que merece ser declarado Monumento Nacional. 


Y si no os lo creeis leer con atención esta carta escrita por el Licenciado Félix Pasol en los años 90.

Los organismos municipales y ministeriales, muy dados ellos a meter la pata, mantienen o se tragan la “h” según les da.

El vocablo “SAHELICES” es el resultado actual de la evolución ortográfica y fonética del genitivo latino SANCTI FELICIS, que en castellano significa “de San Félix”. No sé lo que dio origen al núcleo urbano en el que Ud. y yo rompimos los primeros platos. Pudo ser una abadía o una fortificación o una ermita. En cualquier caso, puede Ud. estar seguro de que se llamó Abadía de San Félix o Noséqué de San Félix. De la misma manera, en la orilla izquierda del Cea, y al abrigo del monasterio benedictino de San Facundo (“Sanctus Facundus”), fue creciendo la villa que hoy conocemos con el nombre de SAHAGÚN, con “h”.

Como Ud. comprenderá, la evolución desde SANCTI FELICIS hasta SAHELICES se tomó unos cuantos años. Pero no es tan extraña como la evolución que dio lugar por ejemplo a la palabra “usted”, que además se produjo en menos tiempo: VUESTRA MERCED ® VUESA MERCED ® VUESARCED ® USARCED ® USCED ® USTED. No sé en qué habrían terminado tanto SAHELICES como USTED si a la gente no le hubiera dado por aprender a leer y escribir.

Veamos cómo se las arreglaron las lluvias del Payuelo para encoger y podar el nombre original de nuestro pueblo:

1º: Los habitantes de nuestra península eran poco dados a gastar saliva inútilmente; cogieron el “Sanctus/Sancti” latino y lo dejaron en “San” en menos de un santiamén. Con las damas fueron un poco más respetuosos y mantuvieron el “Santa”, pero el “Santo” apenas se lo dejaron a Santo Tomás y pocos más. Las razones que tuvieron para ello fueron parecidas a las que la chiquillería actual ha tenido para reducir “colegio” o “por favor” en “cole” y “porfa” o las que tenemos Ud. o yo para decir “tele”. Ya tenemos, pues, SANFELICIS.

2º: La última “i” de FELICIS cambia en “e” ya en el latín vulgar; es decir, lo escrito FELICIS se pronuncia FELICES antes del año 350 de nuestra era. Ya tenemos SANFELICES.

3º: Ud. sabe que palabras actuales con “h” inicial como “hijo”, “hermoso” o “hierro” derivan de palabras latinas con “f” : “filius”, “fermosus” o “ferrum”. En Galicia, Asturias y Cataluña se conservó esa “f” y ha permanecido hasta hoy. Pero en Castilla y en la zona no montañosa de León a la gente no se le daba bien la cosa de los idiomas y tenían dificultades para pronunciar esa “f”. Los monjes (que eran los únicos que entonces sabían escribir) la seguían utilizando, pero los rudos leoneses pronunciaban un sonido aspirado en su lugar. Pronuncie Ud. la palabra “canjear” y el sonido suave de esa “j” se parecerá un poco al de aquella “f” que nuestros requetetatarabuelos no pronunciaban bien. Cuando fueron aprendiendo a pronunciarla se encontraron con que de algunas palabras ya había desaparecido e incluso los monjes habían dado su brazo a torcer y habían empezado a representar por una “h” aquel sonido popular que ni era “f” ni era “j”. Para que se haga una idea, la palabra “hijo” aparece ya escrita con “h” en 1062 y “hermoso” en 1102. Seguramente se escribieron así mucho antes, pero no hay documentos que lo atestigüen. Ya tenemos, pues, SANHELICES.

4º: Esa “n” que todavía nos sobra seguiría estando ahí, si no fuera porque nuestros antepasados sí pronunciaban la “h”. Mire Ud. el mapa que le adjunto y verá que en la cabecera norte del Ebro hay tres SANTELICES. Las comunidades cristianas llegaron allí más tarde y (un poco porque los monjes ya traían aprendida la lección de la “f” y de la “h” y otro poco porque la evolución del latín vulgar había tomado otros derroteros) el rudo oído de los vascos se saltó a la torera el sonido inicial de FELICES, aunque mantuvieron la “n” y la “t” de SANCTI y todo quedó en SANTELICES. Si nuestros antepasados del valle del Esla se hubieran saltado a la torera el sonido de la “h”, es seguro que hoy tendríamos en León tres SANELICES O SANTELICES ( y un SANAGÚN), con “n” o “nt” pero sin “h”. Lo cierto es que la “n” de SAN fue licenciada cuando le seguía alguna consonante dificililla y por eso hay en León tres SAHELICES , un SAHECHORES y un SAHAGÚN, sin “n” pero con “h”.

Por lo tanto, la evolución sufrida por el nombre de nuestro pueblo podemos resumirla así: SANCTI FELICIS ® SANTI FELICIS ® SANFELICIS ® SANFELICES ® SANHELICES ® SAHELICES.

No es un orden estrictamente cronológico ya que algunos cambios ocurrían simultáneamente. Si Ud. o sus lectores prefieren seguir con la poda y suprimir esa “h” que ya no pronunciamos nadie, yo no tengo nada en contra. Quizá haya alguna razón para suprimir la “h” en los SAELICES de Guadalajara y Cuenca, aunque nadie ha demostrado saber sobre el tema más que Menéndez Pidal y, como Ud. ve en el mapa adjunto, publicado en 1904, él las retuvo. Hay razones todavía más poderosas para mantenerla en los SAHELICES de León, Valladolid y Salamanca. Y, por supuesto, ni mencionarla en los SANTELICES de Vizcaya y Burgos. Pero eso es otra historia.

De momento, permítame insistir en una cosa: nombres como LA ALDEA DEL PUENTE, VEGA DE LOS ÁRBOLES O VILLANUEVA DE LAS MANZANAS son simplemente nombres hermosos pero con mínima historia ligüística. En cambio SAHELICES, además de ser más “fermoso”, queda declarado desde este mismo instante y por la autoridad que yo no tengo

*MONUMENTO HISTÓRICO LINGÜÍSTICO DEL IDIOMA CASTELLANO*

Ya veremos si otro día le cuento a Ud. qué edad tiene nuestro pueblo y cuándo es su cumpleaños para que VUESTRA MERCED (= usted) pueda tirarle de las orejas. Un abrazo.



 Félix Pasol

Entradas populares de este blog

EL PAYUELO Y PARAMO DEL REINO DE LEÓN en los siglos X y XI. Gran lección de Historia

Un pescador de Cistierna captura una trucha de casi 9 kilos en el Río Esla