ASAJA analiza la reforma de la PAC y sus repercusiones en León


REFORMA DE LA POLÍTICA AGRARIA COMÚN (PAC) PARA EL PERIODO 2014-2020

  • Se establece un techo máximo de gasto de 4.900 millones de euros al año para España, lo que significa aproximadamente un 11% menos de lo que se percibe en la actualidad. El compromiso es el mismo para cada uno de los 6 años del periodo, sin tener en cuenta el efecto inflacionista. El presupuesto es absolutamente insuficiente para mantener el tejido del medio rural y una agricultura moderna y competitiva. Este primer recorte supone, extrapolado a la provincia de León, dejar de percibir 9 millones de euros al año. 

  • La definición de “agricultor activo” es tan endeble que no protege al verdadero profesional de la agricultura, al que vive en su totalidad o mayoritariamente del campo, y por tanto sigue abriendo el abanico de las ayudas de la PAC a los no profesionales y a propietarios de tierra que no son agricultores. ASAJA exigirá el reforzamiento de esta definición para que las ayudas vayan al “agricultor superactivo”, el que vive del campo e invierte en su explotación para hacerla moderna y competitiva, el que produce alimentos con criterios empresariales.

  • Los recortes progresivos de ayuda a partir de unos importes – 150.000€-, no tendrá efectos de recorte en las explotaciones leonesas, mayoritariamente explotaciones familiares que no alcanzan las cuantías que se establecen. No obstante, ASAJA exige mecanismos para que con estos límites de ayuda no se perjudique a las explotaciones bajo modelos societarios en las cuales trabajan de forma directa y personal más de un miembro de la familia.

  • El establecimiento de un “pago base” con igual importe para todos los productores, dicho así y sin introducir correcciones, perjudica a la agricultura más productiva –todo el regadío leonés- y perjudica a la ganadería más intensiva que no tiene una base de tierra – vacuno y ovino de leche- entre otras. Por el contrario, se beneficiaría la agricultura de secano, en la que León tiene poco peso dentro del conjunto del sector agropecuario de Castilla y León. ASAJA exigirá que en esta armonización de pagos se utilicen criterios objetivos y no discriminatorios para la provincia de León en comparación con el resto de España y el resto de Castilla y León.

  • A pesar de haber menciones a la necesidad de apoyo a los jóvenes agricultores, estas son poco concretas e insuficientes para garantizar un necesario relevo generacional en el campo. El apoyo a los jóvenes sigue sin ser una política prioritaria para Bruselas.

  • ASAJA ve con buenos ojos un cambio respecto a los borradores iniciales en el sentido de asignar los nuevos derechos de ayuda en función de las declaraciones de 2011, evitando así la especulación que ya empezaba a producirse para “posicionarse” lo mejor posible cara a la declaración de ayudas de 2014.

  • El complemento a las ayudas por el denominado “pago verde”, supone un coste adicional para el agricultor y perjudica particularmente a la provincia de León al exigir una rotación de cultivos muy difícil de llevarse a cabo en la agricultura de regadío donde predomina el maíz.

  • El sistema de “pagos acoplados voluntarios” puede ser un mecanismo para corregir los desequilibrios del nuevo sistema de ayudas, en particular la agricultura más intensiva de regadío y la ganadería, pero su alcance quedará limitado ya que su cuantía no sobrepasará el 10% de los fondos.

  • ASAJA es contraria a que se aplique un tratamiento, distinto en el sentido de más favorable, a losperceptores de menos de 5.000 euros anuales, ya que estos son en su mayoría agricultores a tiempo parcial y jubilados del campo, a los que, lejos de ponerles más trabas o limitaciones como parece lógico, se le dan más facilidades que al agricultor profesional.

  • ASAJA es contraria a la liberalización de los derechos de plantación de viñedo, a la supresión de las cuotas lecheras y de los cupos de producción de remolacha, cuestiones éstas que contempla la reforma.

  • Las medidas de apoyo a los mercados no difieren de las actuales, que han demostrado ser absolutamente ineficaces para evitar las fluctuaciones especulativas de los precios. Unas eficientes medidas de mercado son imprescindibles para garantizar las rentas de los productores por la vía de los precios y tener una menor dependencia de las ayudas.

  • No se corrige la falta de equilibrio y transparencia en la formación de la cadena de valor de los productos agrarios, donde la distribución ejerce enorme presión sobre los precios pagados a los productores, obligando con demasiada frecuencia a vender a pérdidas.

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