17 de enero de 2013

PEREGRINACION LEONESA A TIERRA SANTA Y JORDANIA VII

Continuamos con el séptimo capítulo del viaje realizado en septiembre de 2009 tras el primer vuelo internacional del aeropuerto de León con 215 pasajeros (nacidos en Villacintor, 3, uno de Villamizar y otros muchos de los pueblos de las riberas del Esla y Cea)

JERUSALEN
Capitulo VII
Día-6





Jerusalén (significa casa de paz),  cuando fue fundada era un pueblo pequeño y muy pacifico, posteriormente con la llegada del rey David se convirtió en la capital de Judea  y fue la capital del mayor imperio de la historia de Israel. Situada a una altitud de 750 metros sobre el nivel del mar y a la que por todos los caminos se llega cuesta arriba. Su escudo es un león muy similar al nuestro. Toda ella esta asentada sobre roca, el río más cercano pasa a 40 kilómetros. Fue destruida y  reconstruida a través de los siglos  más de veinte veces por egipcios, filisteos, babilonios, griegos, persas, musulmanes, cristianos, romanos, cruzados,  mamelucos, turcos y  británicos.
 En tiempos de Jesús era una ciudad de 25.000 habitantes, en la actualidad  tiene 750.000 de los que el  80% son judíos.

 Para los cristianos es la ciudad donde vivió Jesús los últimos  días de su vida. Los hechos más importantes de la historia ocurrieron allí, lo ocurrido cambió la historia del mundo. Dos mil años después  la ciudad también ha cambiado mucho.
 Es la capital política y administrativa de Israel y la Ciudad Santa para las tres  principales religiones de este mundo: cristianismo, judaísmo e islamismo.

  Sus lugares más Santos son: La Basílica del Santo Sepulcro (cristianos), El Muro de las Lamentaciones (judíos), La Cúpula de la Roca (musulmanes).

 A parte de las numerosas iglesias  cristianas,  sinagogas, mezquitas; otras religiones  no tan relevantes tienen en Jerusalén su hueco: evangelistas, rusos, luteranos e incluso los mormones, que tienen hasta una universidad.
     

    La mañana la pasamos en Belén, ya lo habéis visto en el capitulo especial de Noche Buena.







                                   EL MONTE DE LOS OLIVOS


 De regreso a Jerusalén paramos en el Monte de los Olivos para recorrerlo a pie. Es muy grande, y si en la antigüedad fue lugar preferido para las palomas, hoy día ya no quedan.
En la parte más alta y en primer lugar visitamos la Iglesia de la Ascensión, que es muy pequeña y de forma octogonal,  apenas caben 50 personas y en el centro hay una piedra en el suelo que dicen que es desde donde el Señor ascendió al cielo y dejó la huella del pie.
  Muy cerca está la gruta, y encima la  Basílica del Pater  Noster, lugar donde Jesús rezó con sus apóstoles y les enseñó a rezar el Padre Nuestro En el  patio, sobre azulejos se puede leer en 168 idiomas diferentes. Antes se salir  todos cantamos el Padre Nuestro.

  

Lugar donde por primera vez se pronuncio el Padre Nuestro.



Continuamos caminando y llegamos hasta el cementerio judío. Los judíos cuando visitan el cementerio no llevan flores como nosotros, se limitan a poner piedras encima de las sepulturas. Las tumbas son todas de hormigón, iguales y muy sencillas, pero no están al alcance de cualquier judío porque en este privilegiado lugar cuestan 50.000 euros. Aquí está enterrado Oskar Schindler, conocido por todos gracias a la película de Steven Spielberg (La lista de Schindler).
 Desde aquí se contempla una espectacular vista del Monte del Templo (también llamado  Monte Moria), la ciudad vieja,  la muralla, la explanada de las mezquitas, donde destaca la Mezquita del Domo de la Roca con su Cúpula de oro que a la luz del sol vespertino es espectacular y la gran Mezquita de El Aqsa. Me sorprendo mucho al comprobar que la parte más alta  y más importante de Jerusalén esta en manos de los árabes.
Fuera de la muralla en la parte más baja destaca la Iglesia Rusa de Maria Magdalena, con sus cúpulas de cebolla doradas y sobre todas la central mucho más grande.
  Bajando por una empinada cuesta con precaución porque el asfalto es muy resbaladizo, llegamos a la Iglesia del Dominus Flevit, antes de llegar hemos visto en una cueva cercana sepulcros y osarios con signos de los cristianos del siglo I como la cruz. Al entrar vemos un hermoso y bien cuidado por los Franciscanos  templo donde el retablo es la ventana abierta al oeste hacia la ciudad de Jerusalén y desde donde Jesús al contemplar la ciudad  lloró porque sabia que iba a ser destruida por completo.
 La cúpula tiene forma de lágrima y en una hornacina lateral hay  lacrimarios donde   se recogían las lágrimas.
 En la antigüedad, a los funerales que duraban tres días,  iban las mujeres a llorar y recogían las lagrimas para pagarlas en función de lo que habían llorado.




                                  EL JARDIN DE GETSEMANI

  Terminada la visita al Dominus Flevit, volvemos a la empinada vereda y en pocos minutos llegamos a GETSEMANI, al Huerto de los Olivos, un preciosísimo jardín donde se pueden ver ocho olivos centenarios (está vallado para que nadie entre a coger alguna rama para llevársela de recuerdo), son únicos en Jerusalén.
 Aquí Jesús pasó las horas más amargas, angustiosas y tristes de su vida, oro y sudo sangre antes de ser apresado, aquella noche en que sus discípulos se quedaron dormidos mientras él un poco apartado pidió fuerza para soportar todo lo que se le venia encima, antes de dar su vida por todos nosotros. Señor aparta de mí este cáliz………….… hágase tu voluntad y no la mía.
 A la orilla se encuentra la grandiosa Basílica de Getsemani, también llamada de las Naciones por la aportación de muchas en su construcción. En el interior en el suelo junto al  altar está la Piedra de la Agonía, rodeada de una majestuosa corona de espinas de bronce, una luz tenue se refleja sobre las cúpulas azul oscuro salpicadas con estrellas que representan el cielo en la noche. En el ábside central, un mosaico reproduce a Jesús postrado en una roca entre olivos. En los laterales se representa el beso de Judas y la prisión de Jesús. El lugar invita al recogimiento y la oración.
  En la Fachada sobre las columnas del pórtico, un magnifico mosaico que representa a los cuatro Evangelistas y sobre sus cabezas a Jesús ofreciendo su sufrimiento a Dios.



  
Huerto de los olivos.



Olivo milenario.

Vista desde el cementerio judío.

Basílica de las Naciones.

Mural en el interior de la Basílica.

 Al pie del Monte  de los Olivos  en el valle de Cedrón entramos en  el Santuario de la Tumba de la Virgen María, también llamada Iglesia de la Asunción, hoy día podemos verla como la reconstruyeron los cruzados.
  A la entrada de la nueva Iglesia hay una piedra de mármol de color castaño donde su cuerpo fue expuesto durante tres días, aunque nunca hubo tradición de que la Virgen falleciera y en muchos de nuestros pueblos celebramos las Fiestas Patronales en honor de la Asunción de María, que al no haber cometido pecado alguno ni estar sometida a la corrupción de la carne, fue conducida directamente al cielo.
 Aquí dentro bajando cuarenta y cinco escalones, están las capillas de sus padres San Joaquín y Santa Ana y la de su marido San José.


 Maqueta del 2º Templo.
 

Cuando la luz del día llegaba a su fin nos trasladaron al Museo Nacional, pasamos por la orilla del Monasterio de la Cruz, donde dicen que creció el árbol del que hicieron la Cruz de Jesús. El Monasterio pertenece al los griegos ortodoxos.

En el Museo Nacional hay una explanada en el exterior, donde han puesto una enorme maqueta con todos los edificios de Jerusalén (aproximadamente 2.000  metros cuadrados),  tal y como eran hace 2.000 años. Dentro exponen objetos de los esenios y fotocopias de los manuscritos del Mar Muerto.



 Regresamos a las 20 horas al Hotel para cenar y salir  para efectuar una visita nocturna de  Jerusalén.




                              EL MURO DE LAS LAMENTACIONES


 Hacia las 22 horas salimos para hacer una visita nocturna de Jerusalén, deseada y esperada por todos porque era una sorpresa y no conocíamos el itinerario. Enseguida paramos para ver el edificio del Parlamento del Estado de Israel (Knesset), un edificio modernista y fuertemente custodiado por soldados del ejército.
 Frente al Parlamento se ubica un enorme Menorah (candelabro de siete brazos, símbolo judío), de bronce con la particularidad de que tiene  por todo él medallones en relieve con escenas de la historia de Israel. Es único, los demás son lisos.
 Vemos el barrio judío nuevo, el antiguo donde viven los judíos ortodoxos, el árabe y pasamos por la zona del centro donde se ubican los principales  Zocos de la ciudad.
 Finalmente después de sortear el intenso tráfico llegamos al Monte del Templo para ver el Muro de las Lamentaciones. Para entrar hay un control de seguridad  con dos puertas paralelas una para las mujeres y otra para los hombres. Más adelante a la entrada de la explanada destaca una copia grande y dorada dentro de una campana de cristal del Menorah del Templo de Salomón.
  Para acceder finalmente al Muro tienen una división para las mujeres, a la derecha con un espacio del 20% y los hombres a la izquierda con el 80%.
  Es el muro occidental del segundo Templo que fue destruido por las legiones de Vespasiano en el año 70, el general Tito dejó este muro para que los judíos tuvieran el amargo recuerdo de Roma que  había vencido a Judea (de ahí el nombre de Muro de las Lamentaciones).Los judíos sin embargo creen que es una promesa hecha por Dios, según la cual siempre quedaría algo del Templo Sagrado como símbolo de su alianza.










  Al llegar hasta el Muro yo sentí una sensación extraordinaria y una relajación inmensa, a pesar de haber madrugado,  una descomunal paliza toda la tarde  andando por el Monte de los Olivos y siendo las 00.30 de la madrugada. Verte rodeado por los judíos ortodoxos  principalmente (los que visten de traje negro con sombrero, llevan la cabeza rapada con largas coletas y colgadas del cinturón las cintas con los 613 nudos que representan las leyes de Moisés), también  hay judíos reformados y conservadores que llevan el kipá. No te dicen nada, les ves rezando  a la vez que cabecean y mueven todo el cuerpo para que su oración sea más intensa, algunos lloran; no te atreves a rezar de forma igual que ellos que mueven la cabeza constantemente, pero rezas y algunos no perdemos la ocasión de hacer  lo mismo que ellos: introducir papelitos  entre las piedras del Muro con peticiones para tu familia, para los amigos, para los del pueblo y para los atravesados del pueblo de al lado.
 Para ellos no es lamentarse, es una alegría inmensa porque el Templo no fue destruido por completo y esperan todavía la venida del  Mesías y la reconstrucción del tercer Templo.
 Después de unos minutos te apartas para atrás y te encuentras con una mesa redonda donde están sentados unos 20 judíos, que deben ser Rabinos y el que dirige debe ser importante. Lee la Torá que tiene una letra pequeñísima a una velocidad de vértigo, de vez en cuando para la lectura, gesticula con las manos y brazos dando explicaciones y todos sonríen abiertamente  manifestando una inmensa alegría.
Para no perderte nada te acercas a la valla que separa a las mujeres y observas que algunas tienen a sus niños entre los brazos y las que lloran lo hacen con más intensidad que los hombres.
 Empiezas a entender lo que estas viendo y ya te tienes que marchar, pero en mi caso me hubiera gustado quedarme allí hasta el amanecer porque la sensación de bienestar es inmensa e indescriptible y me quedaban fuerzas para aguantar.






Estos judíos ortodoxos son los que mantienen la religión judía antigua,  los defensores de la fe, se puede decir que son los equivalentes a los fariseos en tiempos de Jesús. Representan  una minoría el 10% de la población de Jerusalén, no trabajan y todo el día se dedican a estudiar las leyes. Comenta  alguien que son financiados  desde el exterior por judíos que tienen grandes fortunas en Europa y América para que no se pierda su religión.
 Son los que cuando se casan en las bodas los hombres celebran su fiesta en un lugar y las mujeres en otro distinto. Cuando llega el momento de la ceremonia ante un Rabino, la mujer tiene que raparse el pelo y cubriese la cabeza con un pañuelo para no resultar atractiva al hombre, el fin del matrimonio es para reproducirse. Después es la mujer quien se tiene que encargar de criar a los hijos (suelen ser familias numerosas)  y de trabajar para sustentar la familia.
 Ellos por la calle suelen ir deprisa porque consideran que ir despacio puede ser motivo de distracción y dar lugar al pecado por observar a otras mujeres .No pueden viajar sentados junto a sus mujeres ni dar la mano a otras para saludar.

 Cuando llegamos de regreso al Hotel el reloj esta cerca de marcar las dos de la mañana.








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