FELIZ NAVIDAD




    FELIZ    NAVIDAD


   La Navidad que vamos a celebrar, es una fiesta en su origen (como otras muchas que adoptó el cristianismo) pagano, y  fue establecida en el siglo IV por el emperador Constantino, sustituyendo a una fiesta dedicada al Sol el 25 de diciembre, que celebraban los romanos ya en el siglo II. 

    La Navidad es un período excepcional de tiempo en el que mejor se aprecia la evolución de las tradiciones populares. Las Navidades, constituyen también la evocación personal, familiar y social que hacen de ellas el tiempo más querido y a veces odiado del año.

    Empezamos con la Noche Buena que en la actualidad se basa en el consumismo, la familia, la solidaridad y ya tenemos que reconocer que este día se nos ha mal introducido en nuestras casas un personaje, como es Papá Noel, que lo mejor que podemos hacer con él es lo que hacemos, tenerlo colgado de los hierros de nuestras ventanas. 

    En la Noche Buena ya no se cantan Villancicos, ni asistimos a la Misa de Gallo, tan tradicional, para adorar al niño Jesús, donde recordaréis a todo el pueblo en la Iglesia y a los pastores principales protagonistas de la noche con sus zurrones y atuendos específicos.

     En Navidad, todos somos más proclives a repartir algo de lo que tenemos con los que consideramos más necesitados, o menos afortunados que nosotros.
La economía navideña se genera alrededor del concepto de regalo: recibir y devolver es obligatorio.

     Recordemos también que es la época de jugar con la nieve, de esperar a los Reyes, que nos dejaban cuatro caramelos. El aguinaldo del cura que consistía en una naranja y dos nueces, que nos parecía mucho y hoy día nos parece insignificante.

     Los aguinaldos han evolucionado a lo largo de la historia. Los daban los padrinos a los ahijados, el sacerdote a los niños, el amo a los criados y finalmente derivó en una paga extraordinaria de Navidad, hasta convertirse en las cestas navideñas actuales o las cenas de empresa.

     El milagro de la Navidad  es que experimentamos la ilusión perdida en la adolescencia,  es que volvemos a soñar despiertos,  es que nos encontramos más orgullosos de nosotros mismos.

     Todo lo anterior es la consecuencia del verdadero milagro de la Navidad, es que por unos días una gran parte de la sociedad piensa durante más tiempo en los demás que en sí misma.

     En estos días de Navidad, gracias por leerme y opinar; por hacerme saber que siempre estaréis si os necesito; aunque no comprendáis lo que hace aquí quien es tan poco, y al que no conocéis.

Gracias por esperarme al otro lado, en vuestro ordenador. Soy un amigo que es lo más importante. 

          ES MI DESEO QUE SEÁIS MUY FELICES SIEMPRE.

  
EL ÁRBOL DE NAVIDAD


                                Árbol de Navidad y Belén en Robles de la Valcueva (2012)

    Parece ser que la costumbre de celebrar la Navidad adornando un abeto surgió en Alemania, en la primera mitad del siglo VII. Estando el misionero británico San Bonifacio predicando un sermón, el día de Navidad, a unos druidas germanos, para convencerlos de que el roble no era ni sagrado ni inviolable, el "Apóstol de los Alemanes" derribó uno.

    El árbol al caer, fue destrozando todos los arbustos excepto un pequeño abeto. San Bonifacio interpretó la supervivencia del árbol como un milagro, y concluyó el sermón:"Llamándose el árbol del Niño Jesús". Los años siguientes los cristianos celebraron estas fiestas plantando abetos.

    Hay constancia de que en el siglo XII se decoraban los abetos para festejar la Navidad. Una ordenanza forestal en 1561 en Ammerschweier, Alsacia, establecía "que ningún aldeano podría tener más de un árbol de Navidad, y nunca de altura superior a ocho veces la longitud de su zapato".

     La decoración en aquella época consistía en colgar rosas de papel de colores, manzanas, tortitas y dulces navideños. En el siglo XVI, Lutero fue el que introdujo la costumbre de poner las velitas.

     En España el árbol de Navidad no se hizo popular hasta mediados del siglo XX. En la actualidad la mayoría de los árboles que se utilizan en las viviendas ya no son naturales y en nuestras plazas podemos ver grandes árboles de metal con miles de luces.



EL RAMO LEONES





     El Ramo Leonés, que en tantos lugares podemos ver durante estos días de la Navidad, no es un invento moderno como algunos piensan; es algo muy tradicional proveniente del mundo rural; que se había perdido y se está recuperando. En algunos pueblos nunca se perdió y las gentes se reunían en torno al Ramo para cantar la Navidad.

Se llama ramo porque en un principio se hacía con una rama de árbol a la que se adornaba convenientemente con productos del campo, frutas de invierno y sobre todo no faltaban las rosquillas que se hacían en casa.




Ramo de Valdavida

  Podemos encontrar ramos de muchas formas y tamaños, todos hechos de madera. Hay un ramo que es único porque es de metal  y se encuentra en la Iglesia de Valdavida, este año le han vestido con una decoración especial que le engrandece aún mucho más.

El  origen del Ramo Leones puede ser romano o anterior (ya hemos visto que algunas fiestas de origen pagano fueron absorbidas por el cristianismo como propias), y en nuestra provincia se asoció a al  nacimiento del niño Jesús, se ofrecía a la Virgen y eran las mujeres las encargadas de entonar los cánticos.


De la mayor parte de los pueblos nuestra zona ya hace al menos cincuenta años que había desaparecido, no siempre se cantaba en todos los pueblos por la Navidad; en algunos durante las fiestas patronales.
Yo recuerdo que en mi pueblo el ramo se hacía en forma de cubo y con roscas grandes, se cantaba el día de Pascua en la Procesión del Encuentro y se sorteaba por la tarde después del Rosario.

Los cánticos solían ser diferentes en cada pueblo, las letras estaban compuestas por gentes locales que sin ser poetas conseguían versos extraordinarios y las melodías procedían de la música popular transmitida oralmente de generación en generación.

Esta preciosa religiosidad popular que es típicamente leonesa, se adaptaba fácilmente a las necesidades y gustos de los fieles en los tiempos de oscuridad. Nuestros antepasados la conservaron y llevaron prácticamente hasta nuestros días, nosotros debemos hacer lo mismo.


  




 

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