El museo de VILLAMARTÍN DE DON SANCHO sigue creciendo

Gracias a las donaciones de los vecinos

Villamartín de Don Sancho da por buena la decisión de convertir la Casa de la Villa en un museo etnográfico. Corría el año 2005 cuando el Ayuntamiento, con sus propios recursos, inició la restauración del edificio. Sin embargo, éste no se convertiría en sede de la exposición hasta años más tarde. En concreto, fue en el 2010 cuando, no sin temor, la institución cultural abrió sus puertas con cierto temor de que la iniciativa no cuajase.



El compromiso de los vecinos hizo realidad el museo etnográfico como custodia de lo que ayer formó parte de un presente, orgullo de aquellos que residen al ver a cuantos se acercan a conocer el legado cultural de un pueblo, convertido en seña de identidad y reclamo turístico de la localidad.

La alcaldesa de Villamartín, Leonisa de Lucas Gómez, destaca «el continuo ir y venir de publico», deseoso de conocer la muestra.
En la actualidad el museo se encuentra instalado en los salones de la planta superior de la que fuera antigua Casa de la Villa, un antiguo edificio levantado con adobe de barro y paja, «auténtica construcción de la zona que ocupamos que se ha querido mantener vivo como muestra arquitectónica de la comarca», señala la regidora. Y es que la sede del museo ya tiene, de por sí, valor etnográfico. 
«Nos sentimos orgullosos de poder ofrecer este museo en Villamartin, pero no escatimamos esfuerzo para que este continúe creciendo. Algo que se puede comprobar comparando la colección desde el día de su inauguración hasta hoy», explica De Lucas. El etnográfico «es, además, una posibilidad de dar custodia y valor a un sinfín de útiles rudimentarios en los que nuestros antepasados tuvieron siempre presentes como algo necesario e imprescindible en los tiempos que les tocó vivir, sin duda, nada semejante a los actuales», añadió.

Las aportaciones de piezas han logrado que el museo alcance una cantidad de piezas que se sitúa entorno a las 350, todas procedentes de donaciones de vecinos de la localidad. La generosidad de los vecinos ha propiciado que se reúnan diferentes útiles, auténtico patrimonio heredado, correspondientes a diferentes trabajos y las tareas del hogar. Aperos de labranza y ganadería que el desarrollo de nuevas herramientas dejaron en desuso, artículos de pesca, objetos empleados en el pastoreo de ganado trashumante, medidas de peso, piezas de cerámica, artesanía textil, indumentaria popular, objetos personales, fotografía antigua y recuerdos de familia, todos de forma organizada, hacen las delicias de un sector turístico que poco a poco va incrementándose con el paso de los años.  

Las nuevas aportaciones hacen pensar en ampliar el espacio expositivo. «Estamos estudiando la posibilidad de crear un área con el fin de poder facilitar a los visitantes toda la información disponible, tanto a través de folletos como en internet, mediante una pagina web. Pero la mejor publicidad es el boca a boca y la satisfacción con la que parten cuantos lo visitan», afirma Nisa de Lucas.
«Es una satisfacción la que nos aporta el creciente interés suscitado con la idea del museo, que nos anima a luchar y trabajar por hacer que en nuestros pueblos, hoy sumidos en el envejecimiento de la población, al menos tratemos de resistir y mantenernos esperanzados con el futuro», concluyó la regidora.
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