El topónimo y origen de VALDAVIDA (Val de abita) y VILLASELAN (Villa de Selano)

Descubre los orígenes de los pueblos de Valdavida y Villaselán a partir de sus topónimos


Informa: Motri

Por diminutos valles, casi perpendiculares al río Cea, corren otros tantos arroyos de curso intermitente que mantienen hoy en una mediocre prosperidad a pueblos que antes estuvieron unidos al poderoso Monasterio de Sahagún y fueron partícipes de su gran esplendor. 


Valdavida, FOTO: LLANADAY
El primero de ellos es Valdavida (Valle de Avita), topónimo compuesto sobre un antropónimo (Avita) que aparece en las inscripciones latinas de Hübner, encontrado en Avioso, lugar situado a 12 km de Oporto, y significa ‘el muy deseado’. En la Edad Media Abita o Avita era nombre bastante usado; de hecho en la documentación del siglo X en Sahagún aparece unas veinte veces. Un noble llamado Abita Rapinatiz firma los diplomas de Alfonso III en los años 904 y 905 y, si no fue este, sería otro noble el que poseyó este valle que estamos estudiando y le dio nombre. Pero lo importante en este caso no fue el valle, ni el nombre, ni el pueblo de Valdavida, sino que lo fue el Monasterio de Santiago que allí hubo y tuvo renombre desde el año 949 hasta el siglo XII.

La historia de ese monasterio de Val de Abita empieza en el año 943, cuando Ramiro II envió al destierro a D. Patre y a sus familiares por haber dado muerte a un hombre y les confiscó todos los bienes («todos los que dejaron in Valle de Abita») y se los entregó a Vermudo Núñez, conde de Cea.

Seis años después, en el 949, Flagino y otros tres venden «a los frailes de San Martín y de Santiago de Val de Hábita una tierra de su propiedad»; y tres meses más tarde, el conde de Cea decide fundar allí un monasterio dedicado al Apóstol Santiago y dotarlo generosamente con todas las fincas heredadas de su padre Nuño, incluso con su parte en dos molinos que había en el río Cea, con libros, ropas de iglesia, vajillas, ganados y hasta dos moros para el servicio de los monjes.

Hasta el final del siglo X el Monasterio de Santiago tuvo una vida pujante y logró adquirir posesiones en lugares en donde la influencia de Sahagún debería haber sido más poderosa que la de él: consiguió propiedades en Valdesalce y Valle Laurenzo, junto al mismo Sahagún, y en Valdespino, en Tierra de Campos. Además, los monjes de Santiago, asentados más cerca del monte que del río Cea, y viviendo de la agricultura y de la ganadería, tenían necesidad de disponer de más molinos para el propio sustento y el mantenimiento de sus ganados, por ello procuraron hacerse con los derechos de molienda en Villaselán, que era el punto para ellos más cercano al Cea. 

En el año 954 Remidio con su esposa y otros 24 matrimonios vendieron al abad de Santiago de Valdavida los molinos que poseían en el río Cea «iuxta Villa de Selano». Y en 958 el mismo Selano y su mujer venden a los de Santiago la presa que tenían en los molinos llamados de Cantuzo en el río Cea «con la facultad de usarlos nueve días, tanto de día como de noche»(deberá entenderse, cada mes).

A partir del siglo XII es el Monasterio de Sahagún el que adquiere más posesiones en el mismo Valdavida. Es más, el historiador de Sahagún, P. Escalona afirma que el Monasterio de Santiago se incorporó al de Sahagún (aunque no consta la fecha exacta), al menos desde el año de 1160, porque en ese año la iglesia del Monasterio de Santiago pertenecía a la persona del abad de Sahagún, D. Domingo III, el cual hace donación de ella y de todos sus anexos al propio monasterio sahagunense para atender a la iluminación de sus altares.

Desde entonces hasta la desamortización del siglo XIX el Monasterio de San Facundo solo tuvo en Valdavida algunos montes de pastos como los de Ríocamba, Redibusto, el Cortijo y Santiago; y algunas rentas muy cortas, que en 1803 hubieron de ser reducidas en muchos lugares dependientes, como Valdavida, «por la esterilidad de las cosechas malogradas a causa de la sequía de esos años».


Por el contrario, cuanto menor era la influencia de Sahagún, mayor era el poder del Concejo del lugar. Si tenemos en cuenta el Becerro de Presentaciones, en el siglo XIII en el poblado de Valdavida, además de la iglesia de Santiago, había otra iglesia propia del pueblo con distinto titular, según allí dice (Arcp. de Cea, n.º 30: 494): «EnValdauida, Sant Iuliano.Del Conçeyo. Da terçia al prestamero [...], e lo al lieua el Comendador de Sant Iohan». Lo cual quiere decir que era la Orden Militar de San Juan la que cobraba los más de los diezmos y que el Concejo proponía al cura que iba a servir la iglesia dedicada a San Julián y Santa Basilisa. Como se ve, el abad de Sahagún no figura para nada; es el Concejo el que elige su párroco. Y aún más, a fines del siglo XIII, en 1292, el sacristán de Sahagún entabla un pleito contra el Concejo de Valdavida por cuestión de pastos, de leñas y de señalamiento de términos en los montes «de Redibusto, de Valdehornos y de otros lugares propios de la Sacristanía», que dirimió el alcalde de Cea dictando que solo los vecinos de Sahelices del Río tenían derecho de cortar leña en esos lugares, pero no el Concejo de Valdavida.En el año 1352 el pueblo era censado como «Val de Vida, lugar de Çea, e de D. Juan Alfonso de Alburquerque»; al rey y a D. Juan Alfonso tenían que pagar los impuestos correspondientes.En el siglo XIX el Diccionario de Madoz le atribuye 60 casas, pero solo 40 vecinos, lo cual parece indicar que la población iba en disminución. No da otros datos más significativos.

Río Cea a su paso por Villaselán
Acabamos de decir que los monjes de Valdavida, al no tener río disponible, en el año 954 compraron a veinticinco habitantes de aquel pueblo unos molinos «in flumine Ceia iuxta Villa de Selano». 

Y el mismo Selano y su mujer Vellita, en el año 958, venden a los monjes de Valdavida una presa para los molinos que llaman de Cantuzo in flumine Ceia. El poblado donde se hallan estos molinos tenía el nombre de Villa de Selano (>Villaselán)

Lo cual quiere decir que no haría muchos años que se había fundado esa villa, puesto que aún vivía su fundador.

El antropónimo Selanus o Salanus era bastante usado entre los latinos (El poeta Ovidio tuvo un amigo llamado Salanus, al que menciona en sus cartas del Ponto). El significado no está claro, para unos la raíz sal-o selquerría decir ‘terreno pantanoso’; para otros tendría parentesco con sala.

Lo cierto es que en la época de la repoblación en estas comarcas los fundadores de un poblado era normal que le dieran el nombre de Villa unido al suyo propio, en nuestro caso, la Villa de Selano.
SALUDOS Templeter@s

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