José Ajenjo Vega, el escultor universal de Villacintor

ILUSTRES DE LA ZONA

Foto: Rosa M Fadón
José Ajenjo Vega, es un leonés curiosamente nacido en el pueblo de Villacintor, situado entre los valles de los ríos Cea y Esla (zona de Payuelo  y Páramo del Reino de León), lugar estratégico de una comarca vinculada históricamente a una serie de prestigiosos  monasterios medievales: Sahagún, Trianos, Eslonza, Escalada, Nogales, Sandoval, Gradefes y Priorato de la Cenia.

  Recuerdo que siendo niño, cuando no estaba en la Escuela siempre se le veía con un trozo de madera a la que daba forma con una pequeña navaja. Así hizo sus primeras esculturas.

 Estas circunstancias geográficas e históricas, junto a su apego a la tierra,  a la tradición y sus gentes, han condicionado el carácter, formación y creatividad de José Ajenjo Vega como escultor, restaurador y gran experto en culturas antiguas y la historia de nuestra tierra.

 Aprendió el oficio en los estudios y talleres que el maestro tallista y escultor Víctor de los Ríos(1909/1996), mantenía abiertos en la década de los años cincuenta en la capital leonesa, en la Dehesa la Cenia y, sobre todo en Madrid, donde Ajenjo se desplazó  para perfeccionar su aprendizaje en el arte clásico y para estudiar anatomía humana tanto en el taller de Víctor de los Ríos como en las clases del maestro pintor Antonio López, así como policromía en el taller que dirigía Collaut-Valera, además de en el prestigioso Circulo de Bellas Artes.

De Víctor de los Ríos, el maestro que más claramente ha influido en su obra, José Ajenjo logra el dominio técnico en la escultura clásica y concretamente en la recreación de la expresión tremendamente humana de la imaginería religiosa, pero también introdujo en él la inquietud por la evolución, por la superación y por la asimilación de nuevas técnicas y formas de expresión más vanguardistas. Así, en Ajenjo se suceden varias etapas y estilos, desde una clara fase clásica, continuista de su maestro y al gusto de la época, a otra más evolucionada y rupturista en  la escultura que deriva hacia el surrealismo incluso roza el cubismo y la abstracción.

 Su formación y trayectoria no se limita a los estudios y escuelas de León o de Madrid, sino que viaja a Suiza, donde perfecciona su aprendizaje y, fundamentalmente, toma contacto con algunos destacados artistas, como Hanns Erny, pintor y grabador; Soldini, pintor; y Rafaeli, escultor, entre otros, así como la realidad artística de Europa. En Suiza, José Ajenjo, obtiene el Premio Ciudad de Lucerna de Pintura. También obtiene el Premio de Escultura de la UNESCO, por una talla en madera de la Virgen Blanca, reproducción a pequeña escala de la imagen que durante siglos presidió el parteluz de la puerta principal de la Catedral gótica leonesa.

 Su obra escultórica es muy amplia, sus imágenes religiosas se procesionan en algunas de la Semanas Santas más importantes de España (Medina de Rioseco, León o Linares),y una extensa variedad de Vírgenes, Santos y Belenes están repartidas por todo el mundo.

 Su obra escultórica de carácter civil es también muy amplia de de un gran realismo utilizando en sus obras las más variadas maderas,  metales y piedra. Podemos destacar el Monumento al minero y el Monumento al sembrador (esta última en el parque junto a la Iglesia de Villacintor).

 Como restaurador, como discípulo de Víctor de los Ríos, José Ajenjo, fue designado antes de morir, según consta en acta notarial, como el único profesional restaurador y mantenedor de su obra. Así ha llevado a cabo en los últimos años numerosos trabajos de restauración de la obra de su maestro esparcida por toda la geografía nacional e internacional.

Destacar dentro de esta labor la restauración y colocación del gran paso de La Santa Cena de la Hermandad de Santa Marta de León, así como pasos procesionales de Linares y Santander.
 También ha restaurado retablos e imágenes de numerosas iglesias, ermitas y monasterios de  León y provincias limítrofes. 

Practica una técnica sumamente respetuosa con el origen de las obras de arte tratadas, tanto en su composición y colorido, así como en la utilización de productos físicos y químicos compatibles con la calidad de la madera y de los colores utilizados y, que a la vez, garanticen la durabilidad del trabajo realizado, pudiendo ser reversible en cualquier momento.





José Ajenjo trabajando en la maqueta del Monumento al Minero.
Talla románica policromada.


Grupo Lavatorio. Semana Santa de León.


Cristo del grupo "La Veronica" de Medina de Rioseco.


Misterio de Navidad. Marfil y Pinoteca. Talla policromada.



Monumento al sembrador.



 Además de su vocación y profesión de escultor, pintor y restaurador de obras de arte, José Ajenjo Vega ha sido hasta la actualidad, Director de la Escuela de Artes Plásticas de la Ciudad de León. Varios miles de alumnos han pasado por esta Escuela.
En estos momentos a parte de sus interesantísimas intervenciones en la radio y televisión local, desarrolla un proyecto de divulgación cultural y artística para estudiosos del Camino de Santiago desde su finca Los Nogales entre Mansilla y Villamoros.






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