Sánchez Vara indulta un Valdellán en Sahagún


Los diestros Sánchez Vara y Fernando Cruz, con tres y dos orejas respectivamente, han sido los triunfadores de la corrida de toros celebrada ayer en Sahagún con motivo de las fiestas patronales de San Juan, en la que han compartido cartel con Serafín Marín.

FICHA DEL FESTEJO:

Toros de Valdellán, irreprochables de presentación y encastados. El cuarto fue indultado y al tercero se le dio la vuelta al ruedo.

Sánchez Vara: oreja y dos orejas y rabo simbólicas.
Serafín Marín: silencio tras aviso y silencio.
Fernando Cruz: dos orejas y silencio después de dos avisos.

La Plaza de Toros de Sahagún, que ha registrado tres cuartos de entrada, ha guardado un minuto de silencio en recuerdo del joven de 23 años que falleció el Sábado en el tercer encierro de las fiestas patronales de San Juan


MOCHUELO
PAQUINO - Toro Indultado
Las fotos pertenecen a los dos ejemplares más destacados de la corrida en la Dehesa de Valdellán , “MOCHUELO” Nº 2, al que F. Cruz cortó dos orejas (una entrando al caballo) y se le dió la vuelta al ruedo y “PAQUINO” N º 15, indultado por Sánchez Vara






La opinión del ganadero Fernando Álvarez Sobrado:
“Personalmente a mi me gustó mas el tercero de la tarde(vuelta al ruedo), más completo, con más picante y más codicia en la muleta, el indultado fue un buen toro, pero no merecedor del indulto" 
"La tarde hasta ese momento iba a más, cada toro que salía era mejor que el anterior y la gente estaba caliente y eso facilitó lo ocurrido, por supuesto el matador también puso algo de su parte" 
"A la corrida se le dio fuerte en el caballo, pero no lo acusaron, los dos últimos fueron quizás los dos peores, pero al sexto le dieron leña y lo lidiaron muy mal" 
"Estoy muy contento, la novillada que me queda por vender tiene varios pretendientes, pero lo más seguro es que la deje para corrida de toros para la temporada que viene" 
"Quizás vaya siendo hora de preparar una novillada para Madrid”

Recordar que este año los “Gracilianos” de Valdellán pisarán la plaza Francesa de Parentis (novillada picada) y la localidad Alavesa de Llodio (novillada sin picar).




CRÓNICAS:
Valdellán indulta un toro en su debut en la provincia ( Diario de León - 13/06/2011 )

La divisa leonesa de Valdellán triunfó ayer en Sahagún con un toro indultado y otro de vuelta al ruedo (La Crónica de León)

 
Los toreros recordaron en sus brindis al corredor fallecido. 


Fernando Álvarez Sobrado debutó en la provincia con un éxito rotundo. La única ganadería de bravo que pasta en campos leoneses, con experiencia ya en plazas toristas y exigentes, llevó al coso facundino un encierro que peleó bravo en varas salvo el quinto (y les dieron de lo lindo, casi siempre de cualquier manera); y se empleó en la muleta con una bondad que sólo en contadas ocasiones saca este encaste. Toros nobles y colaboradores que merecieron que la terna les sacara mejor partido, a pesar de que el indulto del lidiado en cuarto lugar y las dos orejas cortadas al tercero pudieran dar otra impresión.
El caso es que la plaza pidió con insistencia (Sánchez Vara animó la petición con ostensibles insinuaciones) el indulto del cuarto toro de la tarde, herrado con el número 19, de 512 kilos. Fue, es verdad, un toro que empujó con fuerza en el caballo y se arrancó con bravura en el segundo puyazo; que colaboró en las banderillas que puso el matador y sobre todo que humilló, embistió incansable con nobleza fijo en la muleta, por los dos pitones, y sin hacer un extraño. Con la boca cerrada, como la mayoría de sus hermanos. El torero trasteó con inteligencia y eficacia, sin excesivas apreturas y con altibajos en la hilazón de la faena. En el primero, deslucido en su embestida, toreó con corrección, sin apreturas ni estridencias.
Fernando Cruz cortó dos orejas al lidiado en tercer lugar, que como el resto de sus hermanos no permitió el lucimiento en el capote pero se empleó con bravura en el caballo. Cruz, decidido, alargó el viaje del toro alegrando la embestida con la voz y no se desanimó, aunque el de Valdellán salía de la muleta con la cara alta y, aunque se movió, lo hizo con escaso celo.
Al que cerró el festejo, que se dejó pegar en varas pese al ensañamiento del picador, no sólo se le masacró en el caballo (a pesar de lo cual no dobló las manos en ningún momento) sino que se le dio una pésima lidia. El toro de más peso y mayor edad de la corrida embistió aún con codicia, aunque quedó de su encuentro con picador y banderilleros gazapón y saliendo con la cara arriba. Se desentendió el torero, hasta el punto de dejar una primera estocada atravesada que esperó con cierta indolencia que hiciera efecto. No fue el caso, tuvo que entrar otras cuatro veces. Y todavía tuvo que padecer el de Valdellán al menos dos docenas de torpes puntillazos entre la bronca del respestable. Pésimo espectáculo.
Serafín Marín pasó con más pena que gloria. El segundo, bravo en el caballo y codicioso y humillando en la muleta, le dio una lidia entonada acertando a perder unos pasos para dar a la embestida la longitud que pedía la bravura del animal. Gran toro también. Al quinto, el único manso y que fue perseguido indecentemente por el picador por todo el ruedo acabando con lo poco que pudiera tener el toro, no quiso ni verlo. Se llevó su bronca.


Silencio primero y ‘fiesta’ después

La divisa leonesa de Valdellán triunfó ayer en Sahagún con un toro indultado y otro de vuelta al ruedo
Hubo de todo, Sánchez Vara fue el gran triunfador cortando dos orejas y rabo simbólicos pues uno de sus toros fue indultado. MAURICIO PEÑA
Perelétegui / Sahagún
Las fiestas de Sahagún, marcadas en las últimas horas por el fallecimiento en la tarde del sábado de un joven durante el encierro, alcanzaron ayer su punto culminante con la triunfal corrida celebrada en el centenario coso facundino, al que acudieron aficionados y peñas hasta cubrir los tres cuartos de su aforo, una satisfacción sin duda tanto para Sahagún como para la Asociación ‘La Taurina’, organizadora de festejos.
Tras guardarse un minuto de silencio en recuerdo del joven fallecido, fueron saltando al ruedo seis cuatreños de la divisa leonesa de Valdellán, que debutaba en una plaza de nuestra provincia. Muy bien presentados los pupilos de Fernando Álvarez Sobrado, tuvieron un comportamiento exigente, propio de su encaste Santa Coloma. El que abrió plaza tuvo fijeza, nobleza y recorrido. El segundo, empujó en el caballo de picar, tomando dos varas más con el picador antirreglamentariamente casi en los medios. Embistió con codicia y entrega.
El tercero, fue de largo al caballo y murió con la boca cerrada y en los medios. Se le dio la vuelta al ruedo en el arrastre.El cuarto fue otro buen toro, que no se cansó de embestir. Tanto, que se pidió insistentemente el indulto concedido reglamentariamente por la presidencia. El quinto fue el menos claro, manseó para salir suelto de la jurisdicción del piquero, que le persiguió por todo el ruedo incumpliendo escandalosamente la normativa vigente. Se puede hacer eso, sí, pero tras agotar otras posibilidades. Y el sexto, cinqueño y el más corpulento del encierro, se dejó pegar fuerte en el caballo para llegar al final andarín y con problemas.

Los espadas
El primer espada, Sánchez Vara, de gris perla, demostró oficio y sobrados recursos ante sus dos oponentes. Brindó al público el primero al que muleteó sin apreturas por uno y otro pitón para rematar su labor de pinchazo y estocada, concediéndosele sólo una oreja.
En el cuarto, al que recibió de rodillas en el tercio, tras banderillear con facultades y acierto, para hilvanar luego una faena de buen trazo con pases fundamentales y recursos efectistas.
Tras ser indultado el toro, paseó dos orejas y rabo simbólicos en la vuelta al anillo.
Sefarín Marín, de caña y oro, ofreció también al respetable la muerte del segundo, con el que se confió, sobre todo con la derecha, llevándole al ruedo con largura al natural. Tras dos pinchazos, acertó de una entera, descabellando al tercer golpe. Escuchó un aviso y palmas de la concurrencia.
En el quinto, se limitó a trastear sobre las piernas, sin intentar lucimiento alguno. Eso sí, anduvo certero con los aceros.
Fernando Cruz, de crema y oro, puso de manifiesto su buen concepto del toreo, tanto con el percal como con la flámula. Brindó a los tendidos el tercero, con el que se descaró en los medios. Dejó una entera desprendida y se le concedieron dos orejas ante la insistente petición de un público en exceso complaciente. En el que cerró plaza no acabó de acoplarse. Le faltó, en suma, decisión.
El premioso uso de los aceros hizo que sonara un aviso con el que se puso final a una corrida que, por todo lo anterior, se suma a la centenaria historia del coso facundino.

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