Grajal de Campos reclama daños y perjuicios por las obras del AVE

Los vecinos de Grajal de Campos han alzado la voz contra los ‘daños colaterales’ que la construcción del AVE está ocasionando en el entorno de la localidad. «Nos han destrozado el campo y nos han tapado la vista», critica el alcalde, Francisco Espinosa.

Los vecinos critican que el paso de maquinaría por el pueblo ha causado daños en bordillos, en arquetas, en tuberías o en el propio asfalto de las calles. Sin embargo, el alcalde afirma que el paso de caminos y otras máquinas por el pueblo se ha minimizado después de que hablara con la empresa adjudicataria y que ha logrado suscribir un acuerdo con Adif, por el que la entidad pública se compromete a reparar todos los desperfectos causados en los caminos de concentración.

A pesar del acuerdo, algo que «ya no pueden arreglar» es la modificación del trazado de la carretera que une Grajal y San Pedro de las Dueñas, de unos dos kilómetros de distancia. El alcalde afirma que antes de la modificación «era recto como una vela» y que ahora «tiene dos curvas en pendiente y al norte del talud, que con las heladas lo hacen más peligroso».

Francisco Espinosa sostiene que esta modificación se podría haber evitado adelantando unos metros uno de los pasos bajo la vía que da actualmente da servicio a un camino de concentración. A este respecto, desde Adif afirman que La solución adoptada para la variante de la carretera CV-234/05 cumple con la normativa vigente en cuanto a parámetros mínimos de trazado, tanto en planta como en alzado y que la solución de proyecto está adoptada con el consenso de la Diputación de León, titular de la carretera.

Por su parte, el jefe del Servicio Territorial de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, Jesús Álvarez Courel, alega que «todas la acciones están autorizadas y supervisadas por Patrimonio» y que «todos los desperfectos se arreglarán de forma regular». Sin embargo, Álvarez Courel, también apunta que es «inevitable» que los vecinos y visitantes sufran molestias

Cambio de panorámica. En este sentido, los peregrinos que cubren el Camino de Madrid y llegan ahora por la vega del río, por cualquiera de sus orillas, tienen que cruzar bajo los andamios y el encofrado de uno de los puentes o tomar una ruta alternativa entre los camiones, tractores y excavadoras. Otra de las quejas radican en el «muro» —la plataforma para la vía— que cruza de este a oeste sobre el río Valderaduey, ocultando la panorámica del pueblo a la vista de los viajeros.

El palacio de los Condes de Grajal, el castillo, la torre de la iglesia de San Miguel o el convento de las antiguas carmelitas descalzas, quedan ocultos ahora tras el talud que se encuentran los caminantes en su avance hacia Sahagún. Este conjunto monumental —declarado Bien de Interés Cultural (BIC)— es el principal atractivo del pueblo, por lo que el alcalde critica que se haya perjudicado, precisamente, ese poder de atracción. Algo en lo que Adif niega tener responsabilidad, puesto que «la obra se ha ejecutado tal y como define el proyecto constructivo vigente, que en su día, fue sometido a información pública» y que el paso que critican los vecinos no está incluido en los planes del Camino de Santiago que se incluyeron en el proyecto.

Otra de las principales quejas de los vecinos de Grajal de Campos apunta a las miles de toneladas de zahorras extraídas en el entorno del pueblo, en fincas expropiadas forzosamente, según el alcalde, donde el impacto paisajístico es notable. Vecinos y expertos denuncian que esa zona era el espacio tradicional en el que se ubicaban las avutardas y los milanos reales, «que este año no han venido y ya veremos si volverán». La brecha se extiende como una cicatriz con varios niveles de profundidad a lo largo de más de cinco kilómetros, desde Grajal de Campos hasta la raya de Arenillas.

No obstante, Adif afirma que las superficies explotadas no tiene ningún tipo de protección medioambiental especial, mientras que algunos expertos como Pancho Purroy, catedrático de Biología de la Universidad de León (ULE), aseguran que las aves «podían retornar a su entorno si se reparan las zonas y adaptarse a la infraestructura, como ha sucedido en otras ocasiones».

Por todo ello, el alcalde pide que «se nos compense de algún modo», puesto que la decisión de que el AVE pase por aquí es algo «ante lo que sólo hemos podido hacer una cosa: Callar».

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