“No hay niveles para considerarlo una plaga”, pero la Consejería de
Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León ya ha constatado
un repunte en el número de ejemplares de topillo campesino en la
provincia, especie roedora que durante la campaña agrícola 2007-2008
acabó por arruinar la cosecha en más de 50.000 hectáreas del campo
leonés, radicadas en su mayoría en el área sureste.
La Administración regional “tras los controles realizados periódicamente
y al constatar que existe niveles un poco superiores a los normales,
está delimitando y valorando, tal y como establece el Plan Director de
Lucha contra Plagas Agrícolas de Castilla y León, las zonas de Santas
Martas y Grajal de Campos”, informan fuentes de la Consejería. “Las medidas
que se toman son de prevención. Ya que no hay niveles para considerarlo
una plaga”, apostillan desde la Administración regional a la vez que
aseguran no haber registrado hasta la fecha “ningún aviso” por parte de
los posibles agricultores afectados por la presencia masiva de roedores.
Nuevamente la sombra de estos voraces ‘inquilinos’ vuelve
a poner en alerta al sector agrícola leonés que no ha bajado la guardia
desde la plaga del 2007-2008 y que reclama a la Administración una
mayor capacidad de reacción que la adoptada entonces, cuando se tardó
cerca de un año en tomar medidas.
Las extraordinarias condiciones
meteorológicas de los últimos meses –ausencia de lluvias y altas
temperaturas– habrían sido el detonante en este repunte de topillos en
el campo, que también está afectando a las provincias vecinas de
Valladolid, Palencia y Zamora.
Así todo, el sector confía que la llegada del frío y el agua actúen de
agente natural que devuelva al campo el equilibrio antes de que empiecen
a asomar los primeros brotes de la nueva campaña agrícola 2011-2012.
FUENTE:
LA CRÓNICA DE LEÓN
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